Hoy he leído un artículo en el que se describía un trastorno de la salud que desconocía. Trataba sobre la alexitimia. La verdad es que, como todos estos tipos de trastornos, me resultan preocupantes por lo desconocidos que son. Este en concreto, me ha atraído especialmente por elobstáculo que supone para la comunicación interpersonal, lo que me ha inspirado para escribir esta entrada para intentar ayudarte a comunicarte eficazmente.

La alexitimia significa “sin palabras para las emociones” y es un trastorno que parte de la dificultad para identificar emociones y sentimientos. Al igual que no pueden expresar lo que sienten, tampoco pueden percibir las emociones de los demás. Se convierten así en personas indiferentes, aburridas, poco conversadoras, serias y presentan dificultad para crear vínculos afectivos.

¡Reconócete y exprésate en toda tu amplitud!

Y es que, en realidad, ¿cuál es el problema de la mayoría de comunicaciones que se lanzan tanto en el ámbito personal como profesional? Pues que les falta carga emocional. Pero, si bien la carga emocional es un factor que existe, que está ahí, ¿por qué lo escondemos? ¿Por qué lo reprimimos?

2 factores que restan emoción a nuestros mensajes:

Me he encontrado con dos factores en la personalidad de las personas y de las empresas que hace que, por muy buenos que sean sus mensajes, no transmitan emociones, no hagan sentir, no lleguen a lo más profundo de sus interlocutores. Estos factores son el desconocimiento y el miedo.

  1. Desconocimiento: No sé quién soy. Realmente no sé cómo soy ni qué es lo que me gusta o me motiva. Vivo y me muevo por inercia, ajeno a los sentimientos y a las emociones; hago las cosas porque las tengo que hacer. Me llevan.
  2. Miedo: Me conozco perfectamente pero me da miedo expresarme en toda mi plenitud porque:
  • No quiero que los demás sepan cómo soy para no darles información que les pueda ser útil para hacerme daño (miedo a ser herido)
  • No estoy seguro de que los demás compartan mi forma de ser (miedo a ser juzgado)
  • Existe la posibilidad de que los demás no acepten mi forma real de ser (miedo a ser aceptado)

La cuestión es que no seremos capaces de comunicarnos eficazmente hasta que no aprendamos a desnudarnos, a quitarnos todas las etiquetas, prejuicios y concepciones falsas que los otros —e incluso nosotros mismos— nos hemos ido echando encima; hasta que no nos miremos en el espejo y podamos decir “este soy yo y yo soy así”, no podemos pretender comunicarnos eficazmente. Podemos comunicarnos pero no será una comunicación sincera. Será una comunicación establecida sobre unos supuestos que no son reales, sobre unos supuestos que no responden a mi esencia (o la de mi empresa). Un traje que no me corresponde, que no me sienta bien.

Cuando seas capaz de comunicarte eficazmente y de forma plena, sin miedos, si prejuicios, tendrás la mitad del camino hecho. ¡Acéptate y exprésate! Y si a alguien no le gusta, ¿que más da? Tú a quien debes ser fiel es a ti mismo y a tus principios…