A veces sabes que se te avecina un cambio; se nota, se siente… Pero no sabes qué hacer. Cada sueño, cada pensamiento, cada respuesta, te indica que tienes que dar un viro en tu vida. No obstante —y especialmente si estás “bien posicionado” (tienes salud, tienes dinero, tienes amor…)— se hace difícil plantearse un cambio. ¿Un cambio? ¿Hacia dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? A pesar de que haya alguien que te aliente, anime y empuje, puedes tener ganas pero no saber de qué. Quizás no sea el momento… Así que, solo queda una cosa, dejarse llevar.

¿Qué hay de malo en no hacer nada; en dejarse llevar?

Y, atención, dejarse llevar no significa seguir como estás; ¡ni mucho menos! Significa adoptar una actitud abierta frente a la vida; activar todos los sentidos; estar alerta y ser flexible y aceptar las cosas que te vienen. (Be water, my friend!). Vale, a pesar de que aceptemos que “la buena suerte no existe, se la crea uno” —como dice mi coach personal Vicente López—, muchas veces la suerte, la buena suerte, sí viene; pasa cerca de nosotros, nos hace señales, nos llama… Pero nosotros la dejamos pasar porque seguimos aferrados a nuestra posición actual. ¡Eso no es dejarse llevar! Eso es, como diría Alaska, dejar la vida pasar (“Y mientras tanto, miro la vida pasar…”).

Por ejemplo,

  • te despiden en el trabajo o te cortan las alas… ¿Desgracia u oportunidad de emprender algo más motivador?
  • tu pareja te abandona… ¿Desgracia u oportunidad de encontrar a alguien mejor?
  • se te avería gravemente el coche… ¿Desgracia u oportunidad de comprar otro más moderno?

Bueno, tampoco puedo aconsejar demasiado porque me encuentro en esta situación de “verlas venir” pero lo que sí que tengo claro es que las cosas no pasan porque sí y las personas no se presentan en tu vida porque sí. El cambio está ahí, en cada momento, cada gesto, cada instante… Otra cosa es que tú decidas aceptarlo o no…

…Siempre he sido fuerte

Aunque a veces he dudado

Si la suerte no se ha reído de mí…

Mientras tanto miro la vida pasar

Y no sabes cuanto me cuesta aceptar que no volverás

Por el momento miro la vida pasar

Sin venir a cuento alguien te vuelve a nombrar

(Fangoria)