Necesito escribir un post sobre los diálogos de besugos por algo que me ha ocurrido… ¡Urgente! Si hay algo que me obsesiona —y lo sabéis— es la comunicación eficiciente, sincera, directa y con un sentido común de fondo que lo impregne todo. Pues bien, si hay algo que se opone totalmente a esta comunicación eficaz idílica o utópica que busco constantemente en todos los aspectos y facetas de mi vida y de los demás, es el diálogo de besugos. ¿Y quién protagoniza los diálogos de besugos? Los besugos, claro…

Hoy he tenido una conversación de este tipo —bastante larga, por cierto (¡vaya pérdida de tiempo!)— y mis energías están en pleno cataclismo. Hay que aguantar, aunque la verdad es que este besugo en concreto —no es la primera vez que tengo una conversación así con él y me temo que tampoco será la última…— logra sacarme “un poquito” de mis casillas. Las opciones para desahogarme son varias:

Puedo optar por subir a mi buhardilla y pegarle patadas y puñetazos al saco de boxeo (en realidad, hoy lo he hecho), realizar algún ejercicio aeróbico intenso (acabo de hacer una tabla de hora y media), pegarme una ducha fría (lo he hecho después de la gimnasia, claro), practicar sexo (va a ser que no…) o beberme un par de birras (bueno, me he bebido una cerveza sin alcohol con zumo de manzana —beber en estas condiciones podría suponer cierto riesgo de pérdida de control…— y ahora me preparo una infusión tranquilizante). Queda, antes de irme a dormir, un poco de meditación, de reiki o dejin shin jyutsu. Se hará lo que se pueda…

Pero bueno, drogas y remedios caseros a parte, ¿cómo se actúa ante un besugo? (Te paso la teoría, pero reconozco que la práctica no es nada fácil…). Porque encontramos besugos en el trabajo, en la calle, en el supermercado, en la asociación de vecinos e incluso en la familia… Puede ser un cliente, tu jefe, la cajera del súper, la vecina de enfrente o tu ex mujer, por ejemplo… ¡Hay que protegerse!!

¿Cómo identificar a un besugo (y no morir en el intento)?

[Nota previa: cuando empieces a identificarlo, tendrás ganas de huir de él. No lo hagas. Deja que todo te traspase. Ignora. Be water! O mejor: imprégnate en aceite y que todo te resbale…].

Una persona con la que no es posible establecer una comunicación racional se caracteriza por los siguientes rasgos:

  • No suele dejar hablar al otro.
  • Cuando calla, no escucha (por una oreja le entra y por la otra…).
  • No es capaz de ponerse en el sitio de otra persona que no sea él mismo.
  • Es incapaz de cambiar de punto de vista.
  • Defenderá su opinión o creencias previas hasta la muerte, pase lo que pase.
  • Nunca se equivoca.
  • La culpa siempre es de los demás.
  • Es el mejor en todo.
  • Le gusta ser protagonista.
  • Ni entiende ni quiere entender nada que sea “nuevo” para sus concepciones previas. Probablemente ya ni puede…

Estos son los 10 rasgos más claros. Puede que la persona en cuestión no los tenga todos —con más del 50% me basta para calificarlo como “besugo”— pero, desgraciadamente, en muchos casos todos estos rasgos van en un pack…

Como te he dicho, cuando tengas identificado a este besugo no te desesperes. Canaliza tus malas vibraciones, siéntelas y déjalas pasar. No te esfuerces en intentar manejar la comunicación. No te molestes en intentar explicar. Como mucho, dale la razón e intenta acabar cuanto antes. Sal airoso sin hacer caso y esa será tu comunicación exitosa.

PS: Pido mis sinceras disculpas a todos los besugos animales y sus no diálogos de besugos, especie marina que merece todos mis respetos, y dejo claro que simplemente se trata de una cuestión metafórica del lenguaje español.