Equivocarse de perfil donde se comunica o comparte algún contenido parece una tontería, una cuestión de no prestarle suficiente atención al trabajo. No obstante, a los community managers o profesionales que gestionamos multitud de perfiles y redes sociales a la vez, nos puede pasar. Vamos, rara es la vez que no nos ha pasado… Y puedo asegurar y aseguro que, en muchos de los casos, no es por falta de atención. De hecho, yo creo que una de nuestras cualidades más o menos innatas es la de ser capaces de estar en varios sitios a la vez interaccionando sin perder el norte (me pregunto si esto puede derivar a la larga en alguna enfermedad mental seria cercana al desdoblamiento de personalidad, a la falta de atención o a alguna cosa similar… ¿Habrá síndrome del CM?).

La cuestión es que eso de estar diciendo tantas cosas, tantos perfiles abiertos, ventanas, navegadores, plataformas… Al final, te distraes (o te distraen) y con un sólo clic has metido la pata… Muchas veces la sangre no llega al río, pero otras se ocasionan auténticos desastres (lo más grave es introducir un comentario muy personal en algún perfil de empresa… ¡Ufff!). Pero bueno, lo hecho, hecho está… No lo podemos solucionar pero algo podemos arreglar.

Cómo reaccionar ante una metedura de pata en las redes sociales

Hay numerosos casos sonados de este tipo sobre todo en la política y entre los famosos. No obstante, sea cual sea el grado de repercusión de la metedura de pata, estos son los consejos más recomendables:

  1. Retirar lo escrito. Normalmente en todas las redes sociales puedes retirar tus entradas o tienes un tiempo para hacerlo. Si tienes suerte y te das cuenta rápido, es lo mejor que puedes hacer. Eso sí, ten en cuenta que si lo retiras de una red social pero las entradas de esta se replican en otra, habrá que acudir a todas a borrarlas. Además, hay plataformas de gestión de perfiles (por ejemplo, Hootsuite) que se pueden quedar con la entrada registrada a pesar de que esté retirada en origen. Cuestión a parte es el correo electrónico —aunque algunos como gmail permiten activar una función para cancelar el envío durante unos pocos segundos— y la mensajería instantánea; ahí no hay vuelta a atrás.
  2. Reconocer el error. Es lo más honesto, lo más sincero y lo más recomendable, aunque nunca nada volverá a ser lo mismo porque de alguna manera te has “destapado” ante los usuarios.
  3. Pedir disculpas por los posibles daños ocasionados a los afectados personalmente y, si es preciso, a través de un escrito en las propias redes sociales.
  4. Continuar haciendo nuestro trabajo bien (como lo sabemos hacer) con total normalidad y confianza en nosotros mismos. No sacar las cosas de su contexto y pasar página una vez realizados los pasos anteriores es lo más inteligente y útil tanto para los perfiles representados como para el profesional mismo.